Áspid
El áspid era la serpiente sagrada del antiguo Egipto. La que adornaba la corona de los faraones. La que Cleopatra eligió. No una serpiente cualquiera — la serpiente del poder, del misterio, de lo que es bello y peligroso al mismo tiempo.
Este anillo lleva ese nombre porque lo merece. La cúpula es orgánica y rugosa, con una textura que recuerda a las escamas de un reptil — irregular, viva, como si el barro hubiera crecido en lugar de ser modelada. El esmalte es verde musgo con manchas de azul turquesa que emergen desde el interior, como el color de una piedra preciosa vista a contraluz, como el caparazón de un escarabajo bajo el sol.
Es el anillo más animal del catálogo. El que tiene instinto. El que, en la mano correcta, parece que siempre estuvo ahí.
Su pareja es el Áspid — Colgante: el mismo universo de color en forma de aro circular con cordón de seda ocre. Dos piezas que se reconocen, que se buscan, que se llevan juntas o por separado.
- Cerámica artesanal
- Esmalte verde musgo con manchas turquesa
- Pieza única, hecha a mano
- Joyería de autor